El Imaginarium de Walter Solar - Capítulo VII










Al abrir mis ojos me veo parado sobre el césped, parece ser de madrugada y el aire está muy frío. Me rodea  una niebla que se arrastra sobre el suelo y se extiende hasta altos árboles a lo lejos. Estoy junto a Árcapas y Aedus en medio de una extensa pradera rodeada por un bosque. El cielo cubierto de nubes grises amenaza con dejar caer su lluvia en cualquier momento. Sigo vestido con el largo sobretodo y mi  bolso con su correa cruzada sobre mi pecho. 
    —¿Qué hacemos aquí Aedus? —Le pregunto.
    —Estamos parados en la frontera entre dos reinos. Delante nuestro hay un portal hacia la realidad, detrás nuestro hemos dejado el portal que nos trajo desde la suprarrealidad. Profundo en el bosque están los dos portales, uno en cada extremo. 
    —Etis me dijo que volviera contigo, que tú me ayudarías a seguir adelante. 
    —Por eso estamos aquí Eden. Etis te ha hecho recuperar tus recuerdos y te ha ayudado a entender algo más acerca de tu existencia. Has superado todo lo que debías superar, y sabes todo lo que deberías saber. Este es el final de nuestra travesía juntos y ahora debes seguir adelante por ti mismo.  
    —¿Cómo puedes saber lo que me dijo Etis, si tú no estabas allí? 
    —Etis, al igual que yo, es un ser de los tiempos remotos y somos parte de un todo. Sabemos lo que el otro sabe, cada uno cumple su parte en distintos lugares. Yo cuido de los seres de la superficie. Etis cuida a los que se refugian en las ciudades subterráneas. Intentamos que los seres que se pierden puedan escapar de la infrarrealidad. Hemos hecho esto mismo por milenios con la ayuda de guías, guardianes y centinelas. Como Árcapas, Tolin, el bibliotecario y otros que habitan en la suprarrealidad.
    —¿Volveré entonces al mundo real? 
    —Eso depende de ti. Puedes comenzar una nueva vida allí o quedarte aquí.
    —¿Árcapas seguirá siendo mi guía?
    —Eso no será posible querido amigo. 
Esta vez es Árcapas el que me contesta.
    —No podré seguir acompañándote, aquí termina nuestra aventura juntos, es tiempo de que sigas tu propio camino.
Al escuchar estas palabra se me hace un nudo en la garganta, siento que estamos juntos desde siempre, aunque no podría contar los días que han pasado desde nuestro encuentro. 
    —Árcapas has sido más que un guía para mí. Tú eres mi amigo y no puedo imaginarme el seguir adelante sin ti. 
    —Por supuesto que soy tu amigo Eden, por favor no veas esto como un final. Este es un nuevo inicio para ti en el que necesitas tomar tus propias decisiones sin la influencia de otros seres. Demos un paseo juntos y te lo explicaré mejor. 
Me toma del hombro y caminamos alejándonos de Aedus entre la niebla que flota sobre la extensa pradera. Camina con su viejo báculo de madera que se hunde en el césped a cada paso.   
    —Eden existen cosas que no pude contarte antes para no confundirte. No era posible para mí explicarte la existencia fuera del mundo real hasta que no recordaras tu vida anterior y supieras de donde provenías.  
    —¿Sabías algo acerca de mi vida cuando nos conocimos?
    —Si Eden. Aedus me contó sobre ti. Luego de dejarte en el desierto vino a visitarme al templo, me contó tu historia, me dijo donde estabas y me pidió que sea tu guía. Luego de su visita salí a buscarte para asegurarme de que llegaras al templo. 
    —¿Por qué no me dijiste nada?
    —Lo siento amigo, pero sólo te hubiera confundido y hubiera hecho más difícil aún tu travesía.
    —¿Siempre supiste que me llevarías a encontrarme con Aedus?
    —Como guía sólo quería que encontraras tus propias respuestas y por eso te llevé con Tolin a la biblioteca. Fuiste tú quien logró encontrar a Aedus. Algo dentro de ti te guió hacia él.
    —¿Eras tú quién me seguía cuando pasé por las casas abandonadas en medio del desierto? Porque sentí una presencia extraña en ese momento.
    —Yo estaba siguiéndote, aunque nunca había visto ese sitio antes de tu llegada. Fuiste tú quien lo creó.
    —¿Cómo puede ser eso posible? Yo sólo lo encontré y me acerque a explorar. 
    —Eso es es algo que quiero explicarte antes de que nos separemos Eden. Existen tres niveles de existencia; la realidad o el mundo real del que tu y yo provenimos. La infrarrealidad, siempre debes cuidar de no caer allí, es un lugar de tinieblas donde no existe forma de escapar. Por último, la suprarrealidad, aquí donde tienes el poder de crear proyectando lo que vive dentro de tu alma. En ella existe todo un mundo desconocido para ti. La esencia de quien eres en realidad. Es importante que sigas adelante con tu existencia en la realidad o aquí. Es la forma de conocer y entender más acerca de todo lo que habita dentro de ti. 
    —¿Por qué podría caer en la infrarrealidad?
    —El caer allí se produce cuando pierdes contacto con tu esencia, y rechazas por completo la existencia de tu mundo interno. El que lograras crear ese lugar y la casa en el desierto me confirmó algo importante, que tienes la fuerza y habilidad para seguir adelante explorando lo que habita dentro de ti.
    —Es confuso, nunca imaginé que pudiera existir algo así dentro de mí, ni había pensado mucho en que es en realidad mi alma. ¿Cómo serían esos lugares y seres de ese mundo?
    —Eso deberás descubrirlo por ti mismo. Ningún alma es igual a otra, cada una contiene sus propios lugares y seres que conocerás al proyectarlos y experimentarlos. Cada uno de ellos es parte de ti. Esto es parte del misterio de la existencia. Se supone que debes averiguarlo por ti mismo. Te será difícil entender esto ahora, pero llegará un punto donde entenderás que lo que llamamos suprarrealidad se compone de la conexión colectiva de todos los seres que existen en ella.  De los mundos internos existentes en todas sus almas. Te explico esto porque confío en que seguirás aprendiendo y creciendo hasta que entiendas que tu existencia nunca estuvo limitada sólo a lo que conoces como realidad, la razón y la lógica. La existencia se compone de los tres niveles que te mencioné, todos coexisten entre si y mantienen un delicado equilibrio en el universo. 
    —¿Crees que algún día lo comprenderé en su totalidad?
    —No tengo ninguna duda al respecto.  
    —Árcapas, gracias por confiar en mí y explicármelo todo ¿Puedo preguntarte algo más?
    —Por supuesto.
    —¿Cómo fue que llegaste tú aquí desde la realidad?
    Seguimos caminado por las praderas entre la niebla. Árcapas, hace una pausa y mira a lo lejos entre los árboles del bosque, respira profundo y me contesta.
    —Yo también fui un alma perdida rescatada por Aedus. La verdad es que me he encariñado contigo porque me recuerdas al muchacho que fui  alguna vez.  
    —¿También dejaste el mundo real siendo muy joven?
    —Mi experiencia fue algo distinta. Mis padres murieron en un accidente cuando yo era aún un muchacho como tú, tenía dos hermanos menores, ellos fueron sin duda la causa de que encontrara la fortaleza para seguir adelante en esos tiempos difíciles. Quizás el haber sufrido esa pérdida dolorosa siendo tan joven me impidió formar una familia por miedo a perderles también. Dejé el mundo real siendo un anciano solitario. Debí ser rescatado porque antes de partir había perdido por completo las ganas de vivir, no creía en mí, ni en nada. Aedus recogió mi alma y me dejó en el mismo desierto que a ti. Allí conocí a mi guía, en el mismo templo que tú me conociste a mí. 
    —¿Dónde está él ahora?
    —Luego de mi travesía junto a él yo decidí que quería ser un guía como él. Allí fue cuando volví a creer en mi mismo y descubrí mi propio camino. Entonces él me ofreció ocupar su lugar y él decidió tomar otro camino. Nuestro último viaje fue a este mismo lugar donde me despedí de él como lo haré de ti. Él fue un gran maestro para mí, le agradecí por todo lo que me enseñó y nos separamos desde entonces. 
    —Dime algo por favor ¿Puede uno volver a encentrarse con los seres con los que compartió su vida en el mundo real?
    —Si amigo, puedes volver a encontrarte con ellos, aunque ya no se reconocerán por los mismos rostros y las relaciones que antes tuvieron. Quizás en tu camino te rencuentres con los seres con los que compartiste momentos de tu pasado. Pero no existe forma de calcularlo, no hay lógica precisa en ello, es un gran misterio, la mezcla de azar y destino que son parte de nuestra existencia en este universo.  
    —Árcapas me es difícil decidir si permanecer aquí o volver al mundo real. Los recuerdos de mi vida anterior parecen un sueño lejano. Siento todo a una distancia suficiente como para entenderlo pero sin que me cause dolor. Me siento culpable por abandonar a mis padres, pero también siento que me encantaría seguir conociendo más de los lugares que conocí junto a ti. 
    —Primero te recomiendo que aprendas a dejar la culpa atrás. Créeme cuando te digo que no querrás llevar ese peso contigo. Sólo servirá para anclarte al pasado por siempre. 
    —Me he acostumbrado a caminara tu lado. No se como haré para seguir adelante solo. 
    —Eden, yo sentí lo mismo cuando mi guía se marchó. Fue un duro golpe encontrarme sin él. Pero nunca estarás sólo. Créeme que apenas des los primeros pasos por tu cuenta toda esta confusión se disipara y te sentirás lleno de ganas de seguir adelante. 
    —Gracias Amigo ¿Entonces esta es la despedida?
    —Así es amigo. 
    —Puedes estar seguro de que nunca te olvidaré.
    —Al volver al mundo real te olvidarás de todo al pasar por el portal. Pero siempre podrás volver aquí cuando esa etapa termine y otra vez lo recordarás todo. Nacer o morir en el mundo de lo real es sólo cruzar un portal. Es dejar una bolsa de recuerdos y conocimiento al entrar al mundo. Llenar otra bolsa mientras vives una nueva vida. Al terminar esa vida recuperas la bolsa dejada antes atrás. Hasta que con todas ellas lograrás avanzar en el camino de la existencia, cuantas más juntes, más vives, más aprendes, más logras avanzar en el conocimiento del todo del que eres parte.
    Me quedo largo rato pensando en esas palabras tan fuertes mientras seguimos caminando sobre la pradera.
    —Entonces no te recordaré hasta que vuelva aquí.
    —Así es.
    —Creo que aunque te olvidé algo de mí se queda aquí contigo Árcapas.
    —Gracias mi amigo, puedes estar seguro de que algo de mí te acompañará por siempre.
    Volvemos hacia donde Aedus nos espera. Los saludo a ambos y me despido de ellos. Camino hacia  el bosque alejándome entre la niebla. Luego de caminar por un largo rato miro atrás y veo que ellos ya no están allí. Parado en medio de estas praderas me siento solo por primera vez en mucho tiempo. Entonces escucho una voz detrás mío. Me doy media vuelta y ante mi está parada una niña pequeña de no más de ocho años que me mira con una gran sonrisa. Ella me extiende su mano y me habla.
    —Hola Eden, dame tu mano y te guiaré.
    —¿Quién eres tú pequeña?
    —Mi nombre es Abril y soy tu guía ahora. Habito en tu interior y  soy parte de ti Eden.
    —¿En mi interior?
    —Si, en tu alma y te acompaño siempre. Recién ahora puedes reconocerme y verme a tu lado porque necesitas que alguien te guie en esta etapa. 
    —¿Cómo conoces este lugar, has estado antes aquí?  
    —Por supuesto, ya hemos estado juntos en este lugar muchas  veces antes. Lo recordarás cuando llegues al portal. Acompáñame y dime que has decidido, para saber a que portal guiarte ¿Irás a la realidad o a la suprarrealidad? 
    —Volveré al mundo real Abril. Quiero volver a comenzar e intentar reparar el dolor que causé en mi vida anterior. 
    —Me parece una gran idea Eden. 
Le doy mi mano y ella me guía a través de la pradera hacia el bosque. Siento que Árcapas tenía razón cuando me dijo que esa confusión se disiparía. Caminando de la mano de Abril me siento más tranquilo, con paz en mi interior y ganas de seguir adelante. Entre la niebla veo siluetas que caminan en pareja a lo lejos.
    —Abril dime algo ¿Quiénes son esas personas que caminan allá a lo lejos?
    —Ellos también están yendo al portal al igual que nosotros.
    Sigo caminando de su mano y pienso en mi vieja vida, mis padres, mi muerte, el dolor que provoqué, luego el olvido total en el desierto, el laberinto, la biblioteca, la azotea, la ciudad subterránea. Pienso en Etis, Aedus, Mique, Tolin y en Árcapas, mi gran amigo. Me despido de todos ellos.
    Llegamos al bosque y al caminar bajo los altos árboles recuerdo a Abril y el haber estado antes aquí. 
    —Abril ya recordé las otras veces que he estado aquí antes y me hace muy  feliz el volver a encontrarme contigo.
    —También me hace muy feliz el volver a estar a tu lado. 
    Luego de caminar un largo rato hasta lo profundo del bosque llegamos hasta un portal de piedra de forma circular. Tiene una reja que cierra el paso a través de él, pero a medida que nos acercamos la reja se abre  y seguimos avanzando juntos.
    —Este portal nos llevará de vuelta al mundo real Eden, no te preocupes, yo te acompañaré.
    —Gracias Abril, será lindo volver contigo.
    Me mira y observo sus ojos, son azules y profundos como el océano. Luego miramos hacia adelante y tomados de la mano cruzamos el portal sin mirar atrás. 



Damián G. Furfuro