Todos somos Brian





Brian Gallo se hizo conocido contra su voluntad, y por las redes sociales. Su foto como autoridad de mesa, con la leyenda “Si votás en Moreno no lleves cosas de valor”, fue la ratificación de un estereotipo que condena de antemano. Es el que pesa sobre los de siempre, los que usan gorrita y ropa deportiva, los que tienen piel morocha. Aquellos a quienes el “control poblacional” les exige el DNI. Brian tiene 22, pero desde chico sabe lo que es ser perseguido. “A mis amigos también les pasa lo mismo, por más que sean trabajadores y no chorros”, dice. Desde hace tres años vive en San Alberto, un barrio que nació como una toma de tierras en la localidad de Cuartel Quinto, en Moreno. Allí intenta construir su casa de material. “Por ahora tengo ladrillos para hacer otra pieza y un baño, la plata no me alcanzó para más”, lamenta. Trabaja desde chico. Fue ayudante de albañil de su abuelo y de algún que otro contratista. Sabe también algo de electricidad, y esas fueron las bases para empezar a hacer una vivienda para su familia, con sus propias manos. Cuando “llegó la malaria” acudió a un plan social, a cambio del cual por la mañana limpia arroyos y por la tarde colabora en un merendero. Braian dice que la ropa por la cual fue “condenado” ni siquiera fue elegida, sino producto de la imposibilidad de elegir otra cosa. “A la ropa ni me la compro, me la compra mi familia o me la da mi hermano, porque entre comprar ropa y comprar comida, yo elijo comprar comida”, resume. Lo que tampoco eligió fue ser autoridad de mesa y aún así, como con la ropa, aceptó la responsabilidad. Dice que aquel domingo sintió “orgullo de que todos los Gallo” de su familia fueran a votar “ahí, a la mesa en la que yo estaba”. Luego, esa alegría se borró.

Texto tomado de la nota "La gorra no cambia nada" de https://www.pagina12.com.ar del 31 de octubre de 2019.

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